El gobierno de Irán denunció que recientes ataques de Estados Unidos provocaron una crisis humanitaria al dejar sin acceso al agua a miles de personas, además de afectar gravemente los esfuerzos diplomáticos entre ambos países.

De acuerdo con autoridades iraníes, los bombardeos habrían impactado depósitos y sistemas de suministro en el sur del país, lo que agravó las condiciones en una región ya afectada por altas temperaturas y escasez de recursos hídricos. 

Teherán acusó que los ataques se realizaron bajo “un falso pretexto” y advirtió que los daños a infraestructura civil, como el agua, complican aún más cualquier posibilidad de diálogo en medio del conflicto.

Además, señalaron que los recursos subterráneos disponibles no son suficientes para sustituir el abastecimiento perdido, lo que podría extender la crisis durante días o incluso semanas. 

Este episodio ocurre en medio de una creciente escalada militar entre ambos países, que en los últimos días ha incluido intercambios de ataques en la región del Golfo Pérsico, involucrando también a aliados estratégicos de Estados Unidos. 

Como respuesta a las ofensivas estadounidenses, Irán ha lanzado misiles contra bases en países como Baréin y Jordania, lo que ha elevado la tensión regional y encendido alertas internacionales por una posible expansión del conflicto. 

Expertos han advertido que el ataque a infraestructura básica, como plantas de agua o depósitos, podría tener consecuencias humanitarias graves, ya que este tipo de instalaciones son esenciales para la población civil en zonas con escasez hídrica. 

En este contexto, las acusaciones de Irán apuntan a que los recientes bombardeos no solo intensifican el conflicto militar, sino que también representan un golpe directo a los esfuerzos diplomáticos que aún intentan evitar una confrontación mayor.