Pescadores ribereños de Guaymas y Empalme elevaron su rechazo al proyecto energético AMIGO LNG y advirtieron que podrían bloquear el paso de maquinaria hacia el sitio donde se contempla construir una planta de licuefacción de gas natural, en las inmediaciones de Bahía Catalina.

Representantes de más de 20 cooperativas pesqueras expresaron su inconformidad ante la posibilidad de que la obra avance sin que el sector haya sido consultado sobre sus alcances y las posibles repercusiones para la actividad pesquera. Los trabajadores del mar demandan una reunión directa con los responsables de la empresa para conocer los riesgos ambientales y económicos que, consideran, podría generar la instalación.

José Ramón Ocampo Meza, representante del sector pesquero, señaló que no han recibido información suficiente sobre las consecuencias que tendría el proyecto para las zonas donde realizan sus labores. Entre sus preocupaciones mencionó posibles derrames y las obras de dragado que podrían requerirse para habilitar el canal de navegación.

Los pescadores sostienen que su actividad depende de las condiciones del ecosistema marino y que una transformación de la zona podría repercutir en las capturas y en el ingreso de cientos de familias. También cuestionan que, pese al tiempo que lleva planteándose el proyecto, no se les haya convocado a una reunión para exponer sus inquietudes.

Manuela Ojeda, dirigente pesquera de Guaymas, insistió en que numerosas familias llevan años dedicadas a la pesca en esa área y reclamó que los promotores de AMIGO LNG escuchen directamente a quienes podrían verse afectados por la construcción y operación de la planta.

Ante la falta de diálogo que denuncian, los pescadores advirtieron que podrían realizar manifestaciones y cerrar el acceso por el paraje donde se proyecta la obra, si continúa avanzando sin atender sus demandas. La medida, señalaron, buscaría impedir el paso de maquinaria hasta que exista un acercamiento con la empresa.

La oposición al proyecto también se relaciona con las dificultades que, según representantes del sector, ya enfrenta la pesca ribereña en la región. Los trabajadores aseguran que una eventual afectación adicional a las zonas de captura podría agravar la situación económica de las cooperativas y de las comunidades que dependen de esta actividad.

AMIGO LNG contempla infraestructura para procesar gas natural y facilitar su exportación. Mientras el proyecto se vincula con el desarrollo energético y portuario de Sonora, los pescadores exigen conocer los estudios ambientales, las medidas de prevención y las garantías para proteger el ecosistema y sus fuentes de trabajo.

Hasta el momento, las declaraciones de los pescadores reflejan su preocupación por los posibles impactos de la obra. Su principal exigencia es abrir un espacio de diálogo antes de que avance la construcción y se defina el tránsito de maquinaria hacia el sitio proyectado.