El Partido Sinaloense (PAS), que fue el único aliado político de Morena durante la elección de 2021 en Sinaloa y respaldó la candidatura de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, enfrenta actualmente un escenario de distanciamiento político con el partido oficialista en medio de las recientes polémicas sobre presuntos vínculos entre políticos y el crimen organizado.

De acuerdo con información publicada por El Universal, el PAS fue una pieza clave en el triunfo electoral de Rocha Moya hace cuatro años, al conformar una alianza política que permitió consolidar la victoria de Morena en la entidad.

El partido local, fundado por Héctor Melesio Cuén Ojeda, mantuvo durante años una importante estructura política y presencia regional en Sinaloa, especialmente en municipios estratégicos y sectores universitarios.

Sin embargo, la relación entre Morena y el PAS comenzó a fracturarse tras diferencias políticas y acusaciones surgidas en torno al asesinato de Cuén Ojeda, ocurrido en 2024, caso que generó tensiones entre ambos grupos políticos.

Actualmente, el nombre del gobernador Rubén Rocha Moya ha vuelto al centro de la discusión nacional luego de señalamientos hechos por autoridades estadounidenses y declaraciones relacionadas con investigaciones sobre presuntos nexos entre actores políticos y grupos criminales en Sinaloa.

En ese contexto, el PAS ha buscado marcar distancia del gobierno estatal y de Morena, pese a haber sido su principal aliado electoral en 2021.

Analistas políticos consultados por medios nacionales consideran que el rompimiento entre ambas fuerzas refleja la reconfiguración política que vive Sinaloa ante las presiones derivadas de investigaciones internacionales y disputas internas por el control político de la entidad.

El PAS ha reiterado en diversas ocasiones que mantiene una postura independiente y ha exigido el esclarecimiento total del asesinato de Héctor Melesio Cuén, quien además fue una de las figuras políticas más influyentes del estado durante las últimas décadas.

Mientras tanto, Morena continúa enfrentando presión política por las investigaciones y declaraciones surgidas en Estados Unidos relacionadas con presuntos vínculos de actores públicos con organizaciones criminales.

El escenario político en Sinaloa permanece marcado por la tensión entre antiguos aliados y el impacto de las investigaciones que continúan abiertas tanto en México como en territorio estadounidense.