El papa León XIV hizo un llamado a gobiernos y legisladores para establecer reglas que permitan aprovechar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) sin que esta tecnología termine profundizando las desigualdades entre países.
Durante un encuentro en el Vaticano con participantes de la XVII Reunión anual de la International Catholic Legislators Network, el pontífice advirtió que el rápido avance de la IA puede generar nuevas formas de dependencia tecnológica, particularmente para las naciones con menores recursos.
Ante este escenario, pidió mantener una vigilancia constante para evitar que la innovación tecnológica se transforme en un instrumento de “colonialismo ideológico o económico”.
Advierte sobre una nueva dependencia tecnológica
León XIV señaló que el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial está concentrado principalmente en países y empresas con mayores capacidades económicas y tecnológicas.
A su juicio, esta situación puede provocar que las naciones más pobres dependan cada vez más de aquellas que controlan las herramientas, infraestructura y conocimientos necesarios para desarrollar y utilizar estas tecnologías.
El Papa consideró que la discusión sobre la IA no debe limitarse a sus capacidades técnicas, sino que también debe abordar sus efectos sobre la sociedad, la economía y los derechos de las personas.
El pontífice también planteó la necesidad de contar con marcos jurídicos sólidos que permitan impulsar la innovación sin dejar de proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Entre los aspectos que, según León XIV, deberían contemplarse se encuentran la protección de los usuarios frente a posibles abusos, la privacidad personal, la transparencia en el uso de tecnologías emergentes y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
También llamó a establecer mecanismos de supervisión independientes y a mantener informados a los usuarios sobre el funcionamiento y los efectos de estas herramientas.
La intención, explicó, debe ser evitar que intereses económicos o ideológicos particulares determinen los valores incorporados en los sistemas de inteligencia artificial.
León XIV extendió su preocupación al funcionamiento de los algoritmos y las plataformas digitales.
Advirtió que existe una forma de dominio cuando los algoritmos determinan qué personas o contenidos obtienen visibilidad y cuáles quedan relegados, mientras las plataformas pueden influir en el discurso público sin suficiente rendición de cuentas.
También expresó preocupación por el impacto que la automatización y la optimización de sistemas pueden tener sobre la dignidad de los trabajadores.
Para el pontífice, el desarrollo tecnológico debe mantenerse subordinado a criterios humanos y éticos, en lugar de convertir la eficiencia en el único objetivo.
El Papa sostuvo que el mundo no necesita una inteligencia artificial que reduzca o desplace la dimensión humana, sino tecnología orientada al bien común.
Su propuesta combina innovación tecnológica con responsabilidad política, regulación y criterios éticos, de manera que los avances científicos puedan beneficiar a la sociedad sin profundizar las desigualdades existentes.
León XIV también vinculó este debate con la protección de las familias y de los jóvenes. Consideró necesario evitar que las relaciones humanas sean reducidas exclusivamente a datos, modelos económicos o simulaciones y llamó a impulsar políticas que fortalezcan a las familias y permitan a las nuevas generaciones mirar hacia el futuro con confianza.
El mensaje del pontífice se suma así al creciente debate internacional sobre cómo regular la inteligencia artificial y determinar quién debe establecer los límites de una tecnología cuyo impacto alcanza ámbitos económicos, laborales, políticos y sociales.


































