Ciudad de México.- La reciente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) desató un nuevo enfrentamiento político en el país, luego de que partidos de oposición calificaran como negativos los resultados presentados por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Tras una reunión trilateral con autoridades de Estados Unidos y Canadá, se confirmó que el acuerdo comercial no tendrá una renovación automática a largo plazo, sino que será sometido a revisiones periódicas, aunque se mantendrá vigente al menos hasta 2036.

Esta decisión generó críticas inmediatas por parte de dirigentes del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, quienes señalaron que el resultado refleja debilidad en la negociación del gobierno mexicano frente a sus socios comerciales.

Desde el PRI, el coordinador en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira, consideró que el desenlace representa un fracaso para la administración federal, al asegurar que no se logró consolidar una propuesta sólida ante Estados Unidos y Canadá.

En la misma línea, el PAN calificó como “pésimos” los resultados de la negociación y advirtió que es necesario redoblar esfuerzos, ya que lo que está en juego es el empleo y la estabilidad económica del país.

Por su parte, Movimiento Ciudadano también se sumó a las críticas al señalar que México ha quedado a deber en temas clave como seguridad y condiciones para la inversión, factores que influyen directamente en la relación comercial con sus socios norteamericanos.

Analistas y legisladores han advertido que la revisión del tratado se desarrollará en un entorno complejo, donde aspectos como la certeza jurídica, la seguridad y la confianza para atraer inversiones serán determinantes para el futuro económico del país.

En contraste, desde Morena se ha defendido el resultado como una oportunidad para fortalecer el acuerdo comercial, destacando que el tratado continúa vigente y que aún falta avanzar en las negociaciones, cuya próxima ronda está prevista para el 20 de julio.

Legisladores oficialistas han llamado a mantener la calma y esperar el desarrollo de las siguientes etapas del proceso, al considerar que el T-MEC sigue siendo un pilar clave para la economía mexicana y la integración de América del Norte.

Mientras tanto, el debate político continúa, con posturas encontradas sobre el rumbo de la relación comercial y el impacto que tendrá esta revisión en el crecimiento económico del país.