A pocos días del arranque del Mundial 2026, la Ciudad de México enfrenta uno de sus primeros retos: la movilidad en el Centro Histórico, donde un amplio operativo de seguridad ha generado afectaciones para turistas nacionales y extranjeros.

El despliegue de vallas, cierres viales y filtros de acceso en esta zona —uno de los principales puntos turísticos del país— ha obligado a visitantes a caminar largas distancias para llegar a sus hoteles o puntos de interés.

De acuerdo con reportes, el llamado “cerco de seguridad” forma parte de las estrategias del gobierno capitalino para garantizar el orden durante el evento deportivo, ante la expectativa de concentraciones masivas, protestas y posibles riesgos.

Sin embargo, la medida ha generado complicaciones logísticas para quienes llegan a la ciudad con motivo del Mundial, ya que el acceso vehicular está restringido en varias calles clave del primer cuadro.

El Centro Histórico, considerado el núcleo turístico y cultural de la capital, concentra hoteles, restaurantes y sitios emblemáticos, lo que agrava el impacto de estas restricciones en la experiencia de los visitantes. 

Este escenario ocurre en medio de otros desafíos alrededor del Mundial, como preocupaciones por seguridad, protestas sociales y altos costos en servicios turísticos, factores que ya han influido en la expectativa de visitantes. 

Aunque las autoridades han defendido el operativo como necesario para el desarrollo del evento, especialistas advierten que este tipo de medidas podría afectar la percepción internacional del país y la experiencia turística en uno de los momentos más importantes para México a nivel global.