La tensión política en Chihuahua escaló este fin de semana luego de que Morena denunciara presuntos bloqueos carreteros y obstáculos para impedir la llegada de simpatizantes a una marcha convocada contra la gobernadora panista Maru Campos.

De acuerdo con dirigentes morenistas, diversos accesos a la capital del estado fueron cerrados previo a la movilización, además de reportarse supuestas interrupciones al transporte y trabajos en vialidades cercanas al recorrido de la protesta.

Sin embargo, sectores afines al gobierno estatal y grupos ciudadanos cercanos a la mandataria rechazaron los señalamientos y defendieron las acciones realizadas en la ciudad, argumentando que Chihuahua atraviesa un momento delicado por la polarización política impulsada desde Morena.

El conflicto ocurre en medio del choque nacional entre Morena y el PAN por los casos de Sinaloa y Chihuahua, luego de que legisladores oficialistas promovieran un juicio político contra Maru Campos por la presunta presencia de agentes estadounidenses en operativos realizados en territorio estatal.

Desde la oposición, voces panistas acusaron que la movilización promovida por Morena busca desviar la atención de la crisis política que enfrenta el partido oficialista por el caso Rubén Rocha Moya y las investigaciones en Estados Unidos.

Incluso, manifestantes pro Maru Campos se movilizaron en distintos puntos de Chihuahua para expresar respaldo a la gobernadora y rechazar lo que califican como una campaña política impulsada desde el oficialismo federal.

Mientras Morena sostiene que hubo intentos para frenar la protesta, el entorno político de Chihuahua insiste en que la administración estatal no impedirá manifestaciones, pero sí mantendrá vigilancia y operativos preventivos ante el clima de confrontación que vive la entidad.

La disputa ha elevado aún más el tono entre Morena y la oposición rumbo al escenario político de 2027, donde Chihuahua se perfila como uno de los principales focos de confrontación entre ambos bloques.