Ciudad de México; 9 de junio de 2026.- La relación bilateral entre México y Estados Unidos volvió a activarse en el más alto nivel diplomático luego de que el canciller Roberto Velasco sostuviera una nueva llamada telefónica de trabajo con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la que abordaron temas clave como seguridad, migración y combate al crimen organizado.

De acuerdo con información oficial, la conversación se desarrolló en un ambiente “cordial y respetuoso”, lo que permitió revisar los principales ejes que marcan actualmente la agenda entre ambos países.

Entre los temas prioritarios discutidos destacan la cooperación para frenar la migración irregular, así como el fortalecimiento de acciones conjuntas contra el tráfico de fentanilo y otras drogas ilícitas, consideradas uno de los mayores retos de seguridad en la región.

Ambos gobiernos también coincidieron en la necesidad de intensificar los esfuerzos para desmantelar organizaciones criminales transnacionales que operan a ambos lados de la frontera, involucradas en delitos como narcotráfico, tráfico de personas y contrabando.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) destacó que el diálogo permitió reafirmar el compromiso de mantener una comunicación constante y fortalecer los mecanismos de coordinación en temas estratégicos para ambas naciones, incluyendo la cooperación económica y comercial.

Sin embargo, versiones difundidas en medios estadounidenses han enfatizado que Washington presionó particularmente en temas relacionados con el combate a los cárteles y el tráfico de drogas, lo que evidencia matices en la interpretación de la conversación entre ambos gobiernos.

Este nuevo acercamiento ocurre en un contexto de creciente presión bilateral por temas de seguridad fronteriza y migración, así como por la necesidad de fortalecer la cooperación ante fenómenos como el tráfico de drogas sintéticas y la movilidad humana en la región.

Además, la llamada se da como antesala a encuentros presenciales entre autoridades de ambos países, donde se prevé profundizar en acuerdos operativos y estrategias conjuntas en materia de seguridad.

Con este intercambio, México y Estados Unidos reiteran su intención de mantener una relación basada en el diálogo y la coordinación, aunque con desafíos persistentes en temas clave de la agenda bilateral.