Un tiroteo registrado en una escuela secundaria de la provincia de Cotabato del Sur, en el sur de Filipinas, dejó tres personas muertas y al menos ocho estudiantes heridos, luego de que un alumno disparara contra sus compañeros y posteriormente se quitara la vida.
El ataque ocurrió el viernes 18 de septiembre en la Escuela Secundaria Nacional de Banga, en la localidad del mismo nombre. Las víctimas mortales fueron dos estudiantes de 14 años y el presunto atacante, quien también era alumno del plantel.
La Policía Nacional de Filipinas mantiene abierta la investigación para establecer las circunstancias que llevaron al ataque y cómo el adolescente tuvo acceso al arma utilizada.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el estudiante utilizó una pistola calibre 9 milímetros que pertenecía a su padre, quien trabaja para el Departamento de Educación de Filipinas.
El arma se encontraba guardada en una caja de seguridad dentro del domicilio familiar. Las autoridades investigan cómo el adolescente logró acceder a ella y posteriormente llevarla al centro educativo.
El alcalde de Banga, Albert Palencia, señaló que el joven habría advertido a algunos compañeros antes del ataque sobre lo que pretendía hacer. Los estudiantes, según el funcionario, inicialmente no tomaron en serio sus comentarios.
Posteriormente, el adolescente ingresó a un salón contiguo y abrió fuego contra sus compañeros. Tras disparar, recargó el arma y se quitó la vida.
El ataque dejó al menos ocho estudiantes lesionados, varios de ellos trasladados a hospitales para recibir atención médica. Reportes iniciales manejaron cifras distintas de víctimas, pero las autoridades locales posteriormente ajustaron el saldo.
Además, otra persona recibió atención médica después de presentar síntomas de hiperventilación relacionados con la emergencia.
La Policía acordonó las instalaciones de la escuela y coordinó las labores con personal educativo y servicios médicos mientras se realizaban las primeras diligencias.
Las autoridades también investigan mensajes que el adolescente habría enviado a un amigo durante las semanas previas.
Según el gobernador de Cotabato del Sur, Reynaldo Tamayo Jr., el joven habría advertido casi diariamente que al día siguiente dispararía en la escuela.
Las autoridades revisan además su actividad en internet y una posible relación con comunidades digitales relacionadas con contenidos sobre crímenes reales. Estos elementos forman parte de las investigaciones y todavía se analiza si tuvieron alguna relación directa con el ataque.
El secretario del Interior de Filipinas, Jonvic Remulla, señaló posteriormente que las autoridades encontraron indicios de que el adolescente tenía exposición a contenidos violentos en internet, aunque la investigación continúa para determinar el alcance de esa influencia.
Suspenden clases y revisan medidas de seguridad
Después del ataque, las autoridades suspendieron las actividades escolares en el plantel y en otros centros educativos cercanos mientras se evaluaban las condiciones de seguridad.
El gobernador Tamayo pidió reforzar las medidas para evitar que menores tengan acceso a armas de fuego y señaló que las autoridades analizan las circunstancias que permitieron que el adolescente obtuviera el arma.
El caso también ha reabierto la discusión sobre el acceso de menores a armas de fuego en Filipinas, donde la posesión legal está sujeta a requisitos como licencias, capacitación y evaluaciones, aunque las autoridades reconocen la circulación de armas ilegales.
El tiroteo de Banga ocurre después de otros ataques registrados en centros educativos de Filipinas durante los últimos meses.
En junio, un tiroteo ocurrido en una escuela secundaria de Tacloban dejó tres estudiantes muertos y varios heridos.
Posteriormente, en agosto, otro estudiante mató a un compañero en una escuela secundaria de Zamboanga y después se quitó la vida.
La sucesión de incidentes ha llevado a autoridades educativas y de seguridad a revisar protocolos de prevención y respuesta ante ataques armados en centros escolares.
La investigación sobre el caso de Banga continúa para determinar las circunstancias del ataque, el acceso del menor al arma y los posibles factores que antecedieron a la agresión.



































