México recibirá alrededor de 308.4 millones de metros cúbicos menos de agua del Río Colorado cada año durante 2027 y 2028, como parte de las nuevas medidas acordadas con Estados Unidos ante los bajos niveles de almacenamiento en la cuenca.
El ajuste quedó establecido en el Acta 334 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), firmada el pasado 2 de septiembre en El Paso, Texas, y aprobada posteriormente por los gobiernos de ambos países.
El volumen que dejará de recibir México equivale aproximadamente a una sexta parte de los 1,850 millones de metros cúbicos que corresponden anualmente al país conforme al Tratado de Aguas de 1944. Con el recorte, las entregas quedarían en alrededor de 1,542 millones de metros cúbicos por año.
En los dos años, la reducción acumulada sería de aproximadamente 616.7 millones de metros cúbicos. Además, si las condiciones de escasez empeoran, México y Estados Unidos deberán consultar la posibilidad de aplicar reducciones adicionales durante 2028.
El impacto será especialmente relevante para el noroeste del país. En Baja California y Sonora, la disponibilidad del Río Colorado es fundamental para actividades agrícolas y para el abastecimiento de distintas comunidades.
En el caso de San Luis Río Colorado, Sonora, la reducción representa una presión adicional para el sector agrícola de la región. Especialistas han advertido que el menor volumen disponible podría afectar miles de hectáreas de cultivo en los valles de Mexicali y San Luis Río Colorado, particularmente si los recortes se combinan con las reasignaciones internas de agua hacia las ciudades.
El acuerdo también contempla un programa piloto de salinidad para 2027 y 2028, además de mantener mecanismos de cooperación ambiental y monitoreo de la cuenca.
Las nuevas disposiciones se aplicarán en un contexto de niveles hidrológicos históricamente bajos en la cuenca del Río Colorado. El acuerdo establece que, si los pronósticos mejoran y el Lago Mead alcanza determinados niveles, la CILA podrá analizar procedimientos para incrementar las entregas de agua a México.
La situación representa un nuevo reto para el manejo del agua en el norte del país, particularmente para las regiones agrícolas que dependen del Río Colorado y que enfrentarán menores volúmenes disponibles durante los próximos dos años.


































