Ciudad de México.– El Instituto Nacional Electoral (INE) enfrenta una de las mayores salidas de personal en su historia reciente, con más de mil 800 trabajadores que han dejado sus cargos en medio de los cambios impulsados por la consejera presidenta, Guadalupe Taddei.
De acuerdo con reportes recientes, estas salidas se han registrado desde el inicio de la actual administración y se atribuyen a una reconfiguración interna que ha implicado nuevos nombramientos en áreas clave del organismo electoral. La situación ha encendido alertas entre consejeros y especialistas, quienes advierten posibles afectaciones en la operación técnica del instituto de cara a los próximos procesos electorales.
El fenómeno no es aislado. Datos previos señalan que, tan solo en los primeros meses del año, cerca de mil trabajadores ya habían salido del INE, lo que representaba alrededor del 5% de su plantilla. A estas cifras se suman ahora nuevas bajas que elevan el total por encima de los mil 800 empleados.
Diversas versiones apuntan a que muchas de estas salidas se han dado bajo la figura de “renuncias”, aunque trabajadores y algunos consejeros han señalado que, en varios casos, se trataría de dimisiones inducidas tras cambios en las estructuras directivas.
La llegada de nuevos titulares en direcciones estratégicas, designados bajo las facultades ampliadas de la presidencia del instituto, ha sido uno de los factores clave en este proceso. De acuerdo con reportes, algunos de estos funcionarios habrían solicitado la renuncia de personal con trayectoria dentro del Servicio Profesional Electoral, lo que ha generado preocupación por la posible pérdida de experiencia acumulada.
Consejeros del propio INE han advertido que esta situación podría impactar la capacidad operativa del organismo, especialmente ante el arranque del proceso electoral 2026-2027. La salida de personal especializado, aseguran, podría traducirse en riesgos para la organización de elecciones y la garantía de procesos confiables.
Por su parte, voces cercanas a la presidencia del instituto han defendido los movimientos, argumentando que se trata de una dinámica normal derivada de ajustes administrativos y de la integración de nuevos equipos de trabajo.
El contexto ha abierto un debate sobre el equilibrio entre la renovación institucional y la preservación de la experiencia técnica en uno de los organismos clave para la democracia mexicana. Mientras tanto, la cifra de trabajadores que han dejado el INE continúa creciendo, en medio de cuestionamientos sobre el rumbo y la estabilidad interna del árbitro electoral.


































