El Ejército de Israel tomó el control del histórico castillo de Beaufort, una fortaleza medieval ubicada en el sur de Líbano y considerada patrimonio protegido por la UNESCO, en medio de la intensificación de su ofensiva militar en la región.

La ocupación del sitio, situado en una zona estratégica elevada con vista al río Litani, representa uno de los avances más significativos de las fuerzas israelíes en territorio libanés en los últimos años, en el marco del conflicto con el grupo Hezbolá.

El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la toma como un “punto de inflexión decisivo”, al tiempo que ordenó ampliar las operaciones militares más allá de las zonas previamente controladas, con el objetivo de debilitar la infraestructura del grupo armado respaldado por Irán.

El castillo de Beaufort, con casi 900 años de historia, no solo tiene valor militar por su ubicación estratégica, sino también simbólico, ya que fue utilizado por fuerzas israelíes durante la ocupación del sur de Líbano entre 1982 y 2000.

La acción ha generado fuertes críticas internacionales. Países como Francia, Alemania y organismos regionales condenaron la ocupación, al considerar que vulnera acuerdos vigentes y pone en riesgo un sitio de valor histórico y cultural.

Además, la escalada militar ha incrementado la preocupación global por una posible expansión del conflicto. La ONU ya ha convocado a sesiones de emergencia ante el aumento de operaciones militares en la zona y el impacto en la población civil.

Analistas señalan que más allá de su valor táctico, la toma del castillo representa un golpe simbólico en la disputa con Hezbolá, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente.

El avance de Israel en Líbano ocurre pese a acuerdos de alto al fuego previos, lo que evidencia una nueva fase del conflicto marcada por operaciones más agresivas y con mayor alcance territorial.