Irán comenzó a restablecer el acceso a internet luego de casi tres meses de un apagón digital que dejó al país prácticamente incomunicado con el exterior, en una de las medidas más severas de control tecnológico en su historia reciente.
El bloqueo, que se intensificó desde finales de febrero, ocurrió en medio de tensiones internas y un contexto internacional complejo, donde el gobierno argumentó razones de seguridad nacional para limitar el flujo de información.
Durante ese periodo, la conectividad cayó a niveles mínimos, afectando no solo la comunicación entre ciudadanos, sino también actividades económicas, educativas y comerciales que dependen del acceso a la red.
La reapertura comenzó de forma gradual bajo la administración del presidente Masud Pezeshkian, quien enfrenta presión social y económica tras los efectos del aislamiento digital.
Sin embargo, el restablecimiento no implica una normalidad total. Diversas plataformas continúan bloqueadas y el acceso sigue siendo intermitente en distintas regiones del país.
Organizaciones internacionales han advertido que Irán mantiene una de las políticas más estrictas de control de internet, con mecanismos activos de censura y vigilancia, lo que limita la libertad de expresión y el acceso a información independiente.
El levantamiento parcial del apagón responde, en parte, al impacto económico generado por la desconexión prolongada, que afectó sectores clave y evidenció la dependencia digital de la sociedad iraní.
A pesar de ello, el gobierno mantiene firme su postura de regular el acceso a la red como una herramienta estratégica en momentos de crisis.


































