La inflación en México registró un repunte en marzo de 2026 al ubicarse en 4.59% anual, su nivel más alto en 16 meses, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos y energéticos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró un incremento mensual de 0.86%, mientras que a tasa anual la inflación pasó de 4.02% en febrero a 4.59% en marzo, acumulando tres meses consecutivos al alza.

Con este resultado, la inflación se mantiene por encima del rango objetivo del Banco de México (3% +/- 1 punto porcentual), lo que refleja presiones persistentes sobre los precios en el país.

El principal impulso inflacionario provino del componente no subyacente, especialmente de los productos agropecuarios, que registraron aumentos significativos.

Entre los productos que más subieron destacan:

  • Jitomate: +42% mensual
  • Papa: +14.9%
  • Limón, pepino y tomate verde con alzas de hasta 40%

En términos anuales, frutas y verduras acumularon incrementos superiores al 21%, afectados por factores climáticos y costos de producción.

Energía y transporte también presionan

Además de los alimentos, otros rubros que incidieron en el alza fueron:

  • Electricidad: +2.17% mensual
  • Gas natural: +4.86%
  • Transporte aéreo: +26%

Estos aumentos están relacionados con el encarecimiento de energéticos a nivel internacional y costos operativos.

Inflación subyacente se mantiene elevada

El componente subyacente —que mide la tendencia de largo plazo— creció 4.45% anual, mostrando una ligera desaceleración, pero aún en niveles altos.

Especialistas advierten que esto indica presiones persistentes en precios clave, lo que podría influir en las decisiones de política monetaria.

Analistas señalan que el repunte inflacionario responde tanto a factores internos (alimentos y servicios) como externos, como el aumento en precios del petróleo y tensiones internacionales.

El dato refuerza la expectativa de que el Banco de México mantenga cautela en sus próximos movimientos sobre tasas de interés, ante el riesgo de que la inflación tarde más en regresar a su meta.