La inflación en México registró una nueva desaceleración durante la primera quincena de julio de 2026, al ubicarse en 3.10% anual, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), lo que confirma una tendencia a la baja en el crecimiento de los precios al consumidor.

El resultado representa una disminución frente a periodos previos y coloca a la inflación dentro del rango objetivo del Banco de México, establecido en 3% con un margen de un punto porcentual hacia arriba o abajo, lo que refleja un entorno de mayor estabilidad en los precios.

Uno de los principales factores que impulsaron esta reducción fue la disminución en el costo de diversos productos agropecuarios, destacando el jitomate, que registró una de las caídas más significativas en su precio. A este comportamiento se sumaron otros alimentos como el chile serrano, tomate verde y aguacate, que también contribuyeron a aliviar la presión inflacionaria.

En términos quincenales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor presentó un incremento moderado de 0.07%, lo que refuerza la tendencia de desaceleración. Sin embargo, la inflación subyacente —que excluye productos de alta volatilidad— se ubicó en 3.95%, aún por encima del índice general, lo que indica que algunos precios, particularmente en servicios, mantienen presiones.

Especialistas advierten que, pese a los datos positivos, persisten riesgos que podrían impactar la inflación en los próximos meses, como la volatilidad en los precios internacionales de energéticos y factores externos derivados del entorno económico global.

Con este resultado, México alcanza su nivel de inflación más bajo desde finales de 2020, lo que representa un alivio para los consumidores, aunque aún bajo un contexto de cautela ante posibles repuntes.