El gobierno de Donald Trump estaría preparando una nueva fase en su estrategia contra el narcotráfico que incluiría no solo la cancelación de visas, sino también acusaciones formales contra políticos mexicanos presuntamente vinculados con el crimen organizado.

De acuerdo con un reportaje del diario Los Angeles Times, esta ofensiva formaría parte de una campaña anticorrupción impulsada por la administración estadounidense, que busca escalar la presión sobre funcionarios señalados por posibles nexos con cárteles.

El informe señala que el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, habría adelantado esta postura durante un evento en Sinaloa, donde inicialmente participó en la colocación de la primera piedra de una planta industrial, pero posteriormente centró su discurso en el tema de la corrupción.

Según el medio, la estrategia contempla pasar de medidas administrativas —como la revocación de visas— a acciones más contundentes, incluyendo procesos judiciales en territorio estadounidense contra figuras políticas sospechosas.

Este giro se da en un contexto de creciente presión de Washington hacia México en temas de seguridad, particularmente en el combate al tráfico de drogas, donde la administración Trump ha endurecido su postura en la región.

El posible cambio de estrategia ha generado preocupación por sus implicaciones diplomáticas y de soberanía, ya que abriría un nuevo frente en la relación bilateral entre ambos países.