La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para anunciar una nueva ronda de aranceles que impactaría a decenas de países, en una medida que podría intensificar aún más las tensiones comerciales a nivel global.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, adelantó que “se esperan novedades pronto”, en referencia a los nuevos gravámenes que formarían parte de una estrategia más amplia para reforzar la política comercial del país.
De acuerdo con reportes internacionales, la nueva política arancelaria podría alcanzar a cerca de 60 países y estaría vinculada a investigaciones sobre prácticas laborales, particularmente en torno al trabajo forzoso.
Las tarifas contempladas oscilarían entre el 10% y el 12.5%, aunque podrían variar dependiendo del país y del tipo de producto, en lo que analistas consideran un giro más agresivo hacia el proteccionismo económico.
El anuncio se da en un contexto de creciente fricción comercial, luego de que el gobierno estadounidense impusiera recientemente aranceles del 50% a productos de Canadá y evaluara medidas similares contra otras economías.
Además, estas acciones coinciden con procesos de revisión de acuerdos comerciales clave, como el T-MEC, lo que incrementa la incertidumbre en los mercados internacionales.
Especialistas advierten que una nueva ola de aranceles podría desencadenar represalias por parte de los países afectados, afectando cadenas de suministro, elevando precios y ralentizando el comercio internacional.
La estrategia también ha generado críticas por parte de socios comerciales de Estados Unidos, quienes consideran que estas medidas podrían violar acuerdos internacionales y debilitar la cooperación económica global.


































