El gobierno del presidente Donald Trump advirtió que la suspensión judicial de la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca podría representar un riesgo para la seguridad nacional.

La alerta surge después de que un juez federal ordenara detener temporalmente el proyecto, al considerar que requiere aprobación del Congreso antes de continuar.

Ante esto, la administración presentó una apelación urgente argumentando que el complejo no es solo un espacio para eventos, sino que incluye infraestructura clave de seguridad, como sistemas de protección contra amenazas aéreas, instalaciones médicas y áreas reforzadas.

Según el gobierno, frenar la obra podría dejar vulnerables al presidente, su equipo y las instalaciones, ya que parte del proyecto contempla mejoras defensivas ante posibles ataques.

Sin embargo, el fallo judicial permitió continuar únicamente con los trabajos relacionados directamente con la seguridad, mientras se resuelve el conflicto legal sobre la legalidad del proyecto.

El plan de construcción, valuado en unos 400 millones de dólares, ha generado controversia no solo por su costo, sino por el impacto en la estructura histórica de la Casa Blanca y por las dudas sobre si el presidente tiene facultades para impulsarlo sin autorización legislativa.

El caso sigue en disputa en tribunales y podría escalar a instancias superiores, mientras crece el debate entre seguridad nacional y legalidad institucional.