El Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos señaló a Corea del Norte como responsable del robo de más de 6 mil millones de dólares en activos virtuales de Binance, una de las principales plataformas de intercambio de criptomonedas del mundo.
De acuerdo con una alerta de ciberseguridad difundida este sábado 31 de octubre, el robo ocurrió alrededor del 29 de octubre y fue atribuido a una operación informática identificada por las autoridades estadounidenses como TraderTraitor.
La agencia informó que los responsables comenzaron a mover los activos sustraídos y a convertirlos principalmente en Ethereum, una de las criptomonedas más utilizadas en el mercado. El FBI advirtió que se esperan nuevas operaciones para ocultar el origen de los fondos mediante plataformas de finanzas descentralizadas y servicios de intercambio instantáneo.
La investigación cuenta con la participación del Servicio Secreto de Estados Unidos y la división de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos (IRS-CI). Las tres dependencias solicitaron a empresas y operadores del sector que bloqueen las transacciones relacionadas con las direcciones digitales identificadas como parte del movimiento de los recursos robados.
El FBI también publicó una relación de direcciones de criptomonedas vinculadas con los presuntos responsables, con el propósito de facilitar su identificación y evitar que los activos continúen circulando dentro del ecosistema financiero digital.
La operación TraderTraitor es el nombre utilizado por las autoridades estadounidenses para identificar actividades cibernéticas vinculadas con actores norcoreanos. Washington ha señalado anteriormente a grupos relacionados con Corea del Norte por ataques dirigidos contra plataformas y servicios de activos digitales.
El caso vuelve a poner bajo atención el uso de criptomonedas en operaciones de robo y lavado de activos, debido a la rapidez con la que los recursos pueden trasladarse entre distintas redes y servicios digitales.
Por ahora, el FBI mantiene la alerta y pide a los proveedores de servicios relacionados con criptomonedas vigilar las operaciones vinculadas con las direcciones identificadas para impedir que los fondos sean convertidos o dispersados.



































