Luego de varios días marcados por enfrentamientos armados, bloqueos y desplazamientos forzados en la región de la Montaña Baja de Guerrero, familias de comunidades de Chilapa comenzaron el retorno gradual a sus hogares bajo resguardo de fuerzas federales y estatales.
El operativo de regreso ocurre después de una escalada de violencia atribuida a la disputa entre los grupos criminales conocidos como “Los Tlacos” y “Los Ardillos”, conflicto que obligó a decenas de personas a abandonar sus viviendas ante el temor por ataques armados y enfrentamientos en caminos rurales.
En la zona fueron desplegados elementos del Ejército, Guardia Nacional y corporaciones estatales, además de brigadas de atención para apoyar a las familias durante el retorno a comunidades indígenas afectadas por la violencia.
Autoridades federales realizaron recorridos en las localidades afectadas para supervisar las condiciones de seguridad y coordinar acciones de asistencia, entre ellas entrega de alimentos, atención médica y apoyo logístico para las personas desplazadas.
La región de Chilapa enfrenta desde hace años una crisis de violencia vinculada a grupos criminales que disputan el control territorial, situación que ha provocado asesinatos, desapariciones y desplazamientos constantes de comunidades indígenas.
En días recientes, habitantes denunciaron ataques con armas de alto calibre y presuntas agresiones con drones explosivos, hechos que incrementaron el miedo entre la población y provocaron el abandono temporal de varias localidades de la zona serrana.
Aunque algunas familias ya comenzaron a volver a sus comunidades, el despliegue de seguridad se mantiene en la región ante el riesgo de nuevos episodios de violencia derivados de la disputa criminal en la Montaña Baja de Guerrero.



































