Familias de personas desaparecidas en México llevaron su exigencia directamente a instancias internacionales. Durante la visita del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, colectivos y víctimas denunciaron que el país enfrenta una “emergencia nacional” que, aseguran, no ha sido reconocida plenamente por el gobierno.
En una reunión que se prolongó por más de tres horas, madres, padres y representantes de organizaciones civiles expusieron la gravedad de la crisis, así como la falta de avances en la localización de sus familiares.
Entre las voces que participaron estuvieron familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, así como colectivos de distintos estados del país, quienes coincidieron en un punto central: la falta de atención y diálogo efectivo con las autoridades.
De acuerdo con testimonios presentados, los colectivos pidieron al Alto Comisionado que, en su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum, insista en la necesidad de reconocer la magnitud del problema y asignar mayores recursos para la búsqueda de personas desaparecidas.
Los familiares denunciaron que no existe un canal real de comunicación con el gobierno federal y que las reuniones con autoridades han sido insuficientes o limitadas a temas legislativos, sin avances concretos en las búsquedas.
También expresaron preocupación por la reducción de recursos destinados a estas tareas y por la falta de apoyo técnico internacional, lo que, aseguran, debilita los esfuerzos para localizar a las víctimas.
El encuentro forma parte de una serie de reuniones que el Alto Comisionado sostiene en México con autoridades, legisladores y víctimas, en medio de una creciente presión internacional por la crisis de desapariciones.
Organismos internacionales han advertido que el problema podría alcanzar dimensiones de crimen de lesa humanidad, mientras que colectivos buscan que la ONU tenga un papel más activo para visibilizar la situación y exigir resultados.
México enfrenta una de las crisis de desapariciones más graves a nivel global, con más de 130 mil personas no localizadas, lo que ha generado una lucha constante de familias que, ante la falta de respuestas oficiales, han asumido la búsqueda por su cuenta.
El encuentro con la ONU no solo visibiliza el problema a nivel internacional, sino que también refleja el distanciamiento entre autoridades y víctimas, en un contexto donde la exigencia principal sigue siendo la misma: verdad, justicia y localización de los desaparecidos.


































