El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 100 por ciento a todos los automóviles de origen chino que ingresen a su país, como parte de una nueva medida comercial dirigida a proteger la industria automotriz estadounidense.

El anuncio fue realizado a través de su red social Truth Social, donde el mandatario afirmó que la industria automotriz china está “destruyendo” los mercados europeos al desplazar a marcas tradicionales como Mercedes-Benz y BMW, además de señalar que la medida busca evitar un impacto similar en Estados Unidos.

Trump sostuvo que la ausencia de vehículos chinos en el mercado estadounidense ha permitido proteger a empresas como General Motors y Ford, al evitar una competencia directa que, según su postura, podría afectar severamente a la industria local.

El anuncio se da en un contexto de tensiones comerciales con China, país con el que Estados Unidos mantiene disputas en sectores estratégicos como tecnología, energía y manufactura, y en medio de un entorno internacional marcado por medidas arancelarias recíprocas.

De acuerdo con lo publicado, el mandatario también ha advertido sobre la posibilidad de aplicar nuevos gravámenes a otros sectores si Pekín mantiene o amplía su influencia en mercados globales clave.

La medida forma parte de una política comercial más amplia impulsada por la administración estadounidense en su segundo mandato, enfocada en restringir importaciones consideradas de alto impacto para la producción nacional.