El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, hizo un llamado a que la lucha contra los cárteles del narcotráfico no se convierta en un factor de división entre ambos países, en medio de las tensiones recientes en la relación bilateral.

El diplomático subrayó que tanto México como Estados Unidos enfrentan a un enemigo común en las organizaciones criminales, por lo que insistió en la necesidad de mantener la cooperación y evitar que el tema sea politizado o genere confrontación.

“Los cárteles representan una amenaza compartida para nuestras sociedades”, ha señalado en distintas ocasiones, destacando que la coordinación entre ambas naciones es clave para frenar el tráfico de drogas, la violencia y otros delitos asociados.

Sus declaraciones ocurren en un contexto de fricciones entre ambos gobiernos, marcado por señalamientos sobre injerencia extranjera, diferencias en estrategias de seguridad y advertencias desde Washington sobre posibles acciones más contundentes contra los grupos criminales.

En días recientes, funcionarios estadounidenses han presionado para que México refuerce sus acciones contra el narcotráfico, incluso planteando escenarios de intervención si no se incrementa la cooperación en la región.

Pese a ello, el embajador insistió en que el objetivo debe ser construir un frente conjunto y evitar que las diferencias políticas debiliten los esfuerzos compartidos en materia de seguridad.

El mensaje se da en un momento clave para la relación México–Estados Unidos, donde el combate al crimen organizado se ha convertido en uno de los temas centrales de la agenda bilateral, en medio de un clima de tensión diplomática y debate sobre soberanía.