Un pasajero que llegó a Barcelona en un vuelo procedente de la Ciudad de México fue detenido por autoridades españolas luego de que localizaran más de 31 kilogramos de cocaína ocultos en dos maletas.

La detención ocurrió el 16 de agosto en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, durante uno de los controles de pasajeros que realiza la Policía Nacional española para detectar posibles casos de tráfico de estupefacientes. El arresto fue informado públicamente este 24 de agosto.

De acuerdo con los reportes policiales, el viajero despertó sospechas durante la revisión debido a que proporcionó respuestas consideradas incongruentes y mostró una actitud nerviosa y dubitativa. Ante ello, los agentes procedieron a revisar su equipaje.

Durante la inspección fueron localizadas 26 placas de una sustancia blanquecina y compacta distribuidas entre dos maletas. Los análisis posteriores confirmaron que se trataba de cocaína.

El peso total de la droga decomisada fue de 31.093 kilogramos. Tras el hallazgo, el pasajero fue detenido y puesto a disposición de las autoridades judiciales españolas.

Un juez ordenó su ingreso en prisión provisional mientras continúa el procedimiento por un presunto delito contra la salud pública.

La identidad y nacionalidad del detenido no fueron difundidas en los reportes públicos consultados.

Uno de los elementos que destaca en la investigación es que el pasajero llegó a España en un vuelo procedente de la capital mexicana.

Las autoridades españolas mantienen controles especiales sobre determinadas rutas aéreas internacionales, conocidas como “vuelos calientes”, como parte de sus mecanismos para identificar a personas que pudieran transportar sustancias ilícitas.

En este caso, el comportamiento observado durante el control llevó a los agentes a realizar una revisión más detallada del equipaje, donde finalmente fue localizada la droga.

La detención representa el inicio del procedimiento judicial y no una sentencia definitiva. El acusado deberá enfrentar el proceso correspondiente ante las autoridades españolas, que determinarán su situación jurídica.

El caso se suma a otros operativos recientes contra el tráfico internacional de cocaína en España. Las autoridades han intensificado los controles en aeropuertos y otros puntos de entrada ante el movimiento de cargamentos destinados al mercado europeo.

Por ahora, las investigaciones deberán establecer el origen de la droga, su destino y la posible participación de otras personas en el traslado del cargamento.

El decomiso de los más de 31 kilos ocurrió días antes de que las autoridades españolas informaran sobre otros importantes operativos contra redes dedicadas al tráfico de cocaína, aunque no se ha establecido públicamente una relación entre estos casos.