Autoridades de Camboya y Estados Unidos desmantelaron una red que presuntamente utilizaba criptomonedas para lavar recursos vinculados con el Cártel de Sinaloa, en una operación que dejó decomisos millonarios y el aseguramiento de drogas, precursores químicos y otros activos.

La investigación fue desarrollada de manera conjunta por la Autoridad Nacional para el Combate contra las Drogas de Camboya y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Los operativos se realizaron entre el 1 y el 5 de agosto en cuatro ubicaciones de Phnom Penh, capital camboyana, y en la provincia de Kandal.

Entre los principales resultados se encuentra la confiscación de aproximadamente 7 millones de dólares en criptomonedas que las autoridades relacionaron con estructuras financieras del Cártel de Sinaloa.

Además, durante las acciones fueron detenidas varias personas y se aseguraron propiedades, laboratorios e instalaciones utilizadas para almacenamiento, así como más de 200 kilogramos de sustancias ilícitas y más de una tonelada de precursores químicos.

La investigación permitió identificar una estructura local que, de acuerdo con autoridades estadounidenses y camboyanas, habría empleado activos digitales para mover y ocultar recursos relacionados con actividades criminales.

La Embajada de Estados Unidos señaló que la coordinación entre las oficinas de la DEA en Phnom Penh y Nueva Jersey fue fundamental para identificar la presunta red financiera.

El secretario general de la Autoridad Nacional para el Combate contra las Drogas de Camboya, Meas Vyrith, informó que los activos digitales incautados estaban vinculados con el Cártel de Sinaloa.

Los allanamientos se concentraron en cuatro puntos ubicados en Phnom Penh y Kandal, donde además de los activos digitales fueron localizados espacios relacionados con actividades de producción y almacenamiento de drogas.

El caso evidencia la dimensión internacional que han adquirido las operaciones financieras de organizaciones criminales latinoamericanas.

Un informe publicado en julio por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señala que la participación de grupos criminales latinoamericanos en el sudeste asiático va más allá del traslado de drogas y precursores químicos.

El organismo internacional advierte que la región también se ha convertido en un punto utilizado para actividades de suministro, gestión financiera y logística de organizaciones criminales transnacionales.

Camboya, además, se encuentra en una zona estratégica para las rutas del tráfico de drogas del sudeste asiático. El país también ha enfrentado en los últimos años el crecimiento de redes criminales vinculadas con centros de estafa y otras operaciones financieras ilícitas.

El uso de estructuras financieras internacionales por parte del Cártel de Sinaloa no es un fenómeno nuevo.

En 2024, fiscales federales estadounidenses señalaron que integrantes de la organización habían trabajado con grupos chinos de banca clandestina para lavar más de 50 millones de dólares provenientes de actividades relacionadas con la venta de drogas.

El nuevo caso descubierto en Camboya muestra una modalidad distinta de movimiento de recursos, al involucrar criptomonedas dentro de una red que operaba fuera de México y Estados Unidos.

La investigación también se desarrolla en un contexto en el que las autoridades estadounidenses han incrementado la persecución de las finanzas de organizaciones criminales y de las redes internacionales que permiten mover recursos entre distintas jurisdicciones.

Aunque las autoridades anunciaron el desmantelamiento de la red y diversos decomisos, las investigaciones continúan para determinar el alcance de la estructura, identificar a todos sus integrantes y establecer las responsabilidades correspondientes.

El operativo representa además un ejemplo de la creciente cooperación entre agencias estadounidenses y gobiernos del sudeste asiático para combatir las redes financieras transnacionales relacionadas con el narcotráfico.

Por ahora, las autoridades han confirmado la incautación de aproximadamente 7 millones de dólares en criptomonedas, más de 200 kilogramos de drogas y más de una tonelada de precursores químicos, además de varios arrestos y aseguramientos realizados durante los cateos.