La desaparición de tres choferes que viajaban de Jalisco hacia Sinaloa ha generado preocupación entre sus familias, quienes denuncian falta de avances en las investigaciones y obstáculos para presentar las denuncias correspondientes ante las autoridades.
Marco Antonio Balbuena García, Abel Beltrán Romero y Luis Gonzalo Rojas Hernández fueron vistos por última vez la noche del 8 de mayo, cuando salieron de una bodega ubicada en Santa Cruz de las Flores, en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, con dirección a Guasave, Sinaloa. El viaje formaba parte de una ruta laboral relacionada con traslado de mercancía y recolección de vehículos.
De acuerdo con testimonios de familiares, el último contacto ocurrió minutos después de que el grupo cruzó el Macrolibramiento de Guadalajara. Después de ese mensaje, perdieron toda comunicación con ellos, situación que encendió las alertas entre sus seres queridos y compañeros de trabajo.
La empresa para la que laboraban logró rastrear la unidad mediante sistema satelital y detectó que el vehículo continuó avanzando hasta territorio sinaloense. Horas más tarde, la camioneta fue localizada y un hombre ajeno a la empresa fue detenido mientras la conducía. Según la familia, el sujeto ya fue vinculado a proceso, aunque presuntamente no ha proporcionado información sobre el paradero de los tres trabajadores.
Las últimas señales de geolocalización colocaron la unidad en Potrerillos, municipio de Rosario, Sinaloa, durante la madrugada del 9 de mayo. Desde entonces, no existen reportes oficiales sobre el destino de los choferes ni indicios claros sobre lo ocurrido durante el trayecto.
Familiares de las víctimas también denunciaron que el proceso para iniciar las carpetas de investigación fue lento y confuso, ya que recibieron indicaciones contradictorias entre autoridades de Jalisco y Sinaloa. Incluso, algunos denunciantes tuvieron que acudir varias veces para poder formalizar el reporte de desaparición.
El caso volvió a poner sobre la mesa los riesgos que enfrentan operadores y transportistas en carreteras del país, especialmente en rutas del norte y occidente de México donde se han reportado robos, extorsiones y desapariciones relacionadas con grupos criminales. Organizaciones y colectivos han advertido que la inseguridad para conductores de carga y choferes foráneos continúa creciendo en distintos estados.
Mientras las investigaciones continúan, las familias mantienen campañas de difusión en redes sociales y solicitan apoyo ciudadano para localizar a Marco Antonio, Abel y Luis Gonzalo, asegurando que hasta ahora las respuestas oficiales han sido insuficientes.


































