La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) elevó la presión sobre funcionarios mexicanos presuntamente ligados al narcotráfico y advirtió que las investigaciones y acciones contra redes criminales en México “apenas comienzan”, en medio del caso que involucra al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

El director de la DEA, Terrance Cole, aseguró durante una comparecencia en Estados Unidos que las autoridades estadounidenses continuarán ampliando operaciones e investigaciones relacionadas con organizaciones criminales mexicanas y posibles vínculos políticos. La declaración ocurre tras las acusaciones presentadas en Nueva York contra Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses por presunta colaboración con el Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con autoridades estadounidenses, las investigaciones apuntan a una supuesta red de protección política y colaboración con grupos criminales ligados a “Los Chapitos”, facción del Cártel de Sinaloa señalada por el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.

Las declaraciones de la DEA se suman a recientes tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos, luego de reportes sobre presuntas operaciones de inteligencia estadounidenses en territorio mexicano y solicitudes de extradición contra funcionarios señalados por Washington.

Rubén Rocha Moya ha rechazado las acusaciones y sostiene que se trata de señalamientos sin pruebas concluyentes. El gobierno federal mexicano también ha cuestionado las acusaciones estadounidenses y ha insistido en la defensa de la soberanía nacional.

El caso ha generado un fuerte impacto político y mediático en México, mientras autoridades estadounidenses advierten que continuarán las acciones contra cualquier estructura relacionada con el narcotráfico y el lavado de dinero.