Cuba atraviesa uno de los momentos más delicados de su crisis energética luego de que el gobierno reconociera que se agotaron las reservas de combustible que habían sido enviadas desde Rusia, situación que ha provocado apagones masivos, escasez de diésel y creciente tensión social en distintas zonas de la isla.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió que la red eléctrica nacional opera en condiciones “críticas”, mientras miles de ciudadanos enfrentan cortes de electricidad que en algunos puntos superan las 20 y hasta 22 horas continuas.
La situación se agravó tras consumirse el cargamento de petróleo ruso que había permitido reducir temporalmente los apagones durante semanas recientes. Sin nuevas reservas suficientes y con severas limitaciones para importar combustible, el sistema energético cubano enfrenta dificultades para sostener el suministro eléctrico nacional.
En La Habana y otras regiones del país ya se han registrado protestas ciudadanas por la falta de electricidad, agua y servicios básicos, en medio de temperaturas elevadas y un verano que podría incrementar aún más la demanda energética.
El gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis al endurecimiento de las sanciones y restricciones impulsadas desde Estados Unidos, las cuales —asegura— han limitado la llegada de combustible desde países aliados y complicado operaciones comerciales relacionadas con petróleo y energía.
Además de los apagones, la crisis ha comenzado a impactar sectores como transporte, turismo, hospitales, escuelas y distribución de alimentos, aumentando el malestar social en distintas provincias.
Mientras tanto, autoridades cubanas reconocieron que el verano podría empeorar aún más el escenario debido al incremento en el consumo eléctrico y a la fragilidad de una infraestructura energética que lleva años enfrentando problemas de mantenimiento y falta de inversión.


































