El gobierno de Cuba anunció la apertura del comercio de productos agrícolas al sector privado, una medida que forma parte del proceso de flexibilización económica que la isla ha impulsado en los últimos años para enfrentar la crisis de abastecimiento y producción.
De acuerdo con el nuevo esquema, productores privados y cooperativas podrán participar de forma más activa en la comercialización de alimentos agrícolas, un sector históricamente controlado por el Estado a través de instituciones centralizadas.
La decisión busca mejorar la disponibilidad de alimentos en el mercado interno, en un contexto en el que Cuba enfrenta escasez de productos básicos, racionamiento y dificultades en la cadena de suministro, derivadas de su modelo económico y la falta de divisas para importaciones.
En los últimos años, el gobierno cubano ha permitido la expansión de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), así como la apertura de esquemas de asociación entre el sector estatal y actores privados, lo que representa uno de los cambios económicos más relevantes desde la revolución.
Especialistas señalan que esta nueva apertura en el sector agrícola forma parte de una estrategia más amplia para incentivar la producción interna de alimentos y reducir la dependencia de importaciones, en medio de una profunda crisis económica y energética que afecta a la isla.
Sin embargo, analistas advierten que el modelo aún mantiene una fuerte regulación estatal, lo que limita el alcance real de la liberalización económica.


































