Un brote de hantavirus vinculado a un caso previo en un crucero internacional encendió alertas sanitarias luego de que pasajeros de un vuelo de la aerolínea KLM fueran puestos bajo monitoreo médico en distintos países, ante el riesgo de exposición al virus.

De acuerdo con reportes internacionales, el caso se originó tras el contacto de una pasajera enferma —relacionada con un brote detectado en el crucero MV Hondius— que posteriormente fue trasladada en vuelos comerciales antes de confirmarse la gravedad de su infección, lo que activó protocolos de rastreo de contactos en Europa, África y América.

El hantavirus es una enfermedad viral poco común que generalmente se transmite por contacto con roedores infectados o sus excrementos, aunque en este brote específico se investiga una posible transmisión entre personas asociada a la variante Andes, considerada la única con evidencia limitada de contagio humano.

Tras la exposición, una tripulante de KLM fue hospitalizada en Ámsterdam con síntomas compatibles, lo que llevó a la aerolínea y autoridades sanitarias a activar protocolos de aislamiento y seguimiento de pasajeros del vuelo involucrado.

Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la trabajadora dio negativo a las pruebas de infección, lo que redujo la preocupación sobre un posible contagio confirmado en ese caso específico.

A pesar de ello, autoridades europeas mantienen la vigilancia sobre decenas de pasajeros que tuvieron contacto cercano con la persona infectada o que viajaron en vuelos posteriores relacionados con el caso, como medida preventiva ante la posible propagación del virus en distintos países.

El brote en el crucero de donde se originó la cadena de contagios ha dejado hasta el momento varios casos confirmados y fallecimientos, lo que ha motivado una operación internacional de rastreo de contactos coordinada por organismos de salud en al menos una docena de países.

Especialistas han señalado que, aunque el hantavirus presenta una alta tasa de letalidad en algunas variantes, el riesgo de una propagación masiva sigue siendo bajo, debido a su limitada capacidad de transmisión entre humanos.