El exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, rechazó aparecer en un video en el que presuntamente lanza advertencias contra la actual mandataria estatal, sin embargo, una fotografía difundida por su propio partido contradice su versión.

“Yo no identifico nada”, afirmó Bonilla al ser cuestionado sobre la grabación que circula en redes sociales, en la que se le observa en una reunión donde, según diversas versiones, se refiere a una confrontación política directa.

No obstante, el Partido del Trabajo (PT), instituto político al que actualmente pertenece, difundió imágenes del mismo encuentro, lo que ha generado dudas sobre la veracidad de la negativa del exmandatario.

El episodio se suma a una confrontación política creciente entre Bonilla y la actual gobernadora, Marina del Pilar Ávila, marcada por filtraciones de audios, acusaciones cruzadas y señalamientos de presuntas operaciones políticas.

En días recientes, la difusión de grabaciones y videos ha intensificado la disputa, en la que ambas partes se responsabilizan mutuamente de intentar desestabilizar el escenario político en el estado.

Incluso, el conflicto ha escalado a nivel nacional, al evidenciar tensiones internas dentro del bloque político gobernante y sus aliados, en un contexto previo a los procesos electorales de 2027.

La contradicción entre la declaración de Bonilla y la evidencia difundida por su propio partido coloca en el centro del debate la credibilidad de los actores políticos involucrados.

Analistas advierten que este tipo de episodios no solo profundizan la confrontación, sino que también impactan la percepción pública sobre transparencia y rendición de cuentas en la vida política del estado.

Más allá del video, el caso refleja una disputa de poder que continúa escalando y que podría tener repercusiones en la configuración política de Baja California en los próximos años.