Bangladesh enfrenta un acelerado repunte de casos de dengue, con más de 42 mil personas hospitalizadas y 117 fallecimientos acumulados en lo que va de 2026, mientras las autoridades sanitarias advierten que el brote podría intensificarse durante septiembre.

Los registros de la Dirección General de Servicios de Salud (DGHS) indican que 42 mil 590 personas han requerido hospitalización por dengue este año y 117 han muerto. Tan solo en las 24 horas previas al último corte se contabilizaron mil 558 nuevos ingresos hospitalarios y cuatro fallecimientos, la cifra diaria más alta registrada hasta ahora en el año.

El incremento ha comenzado a ejercer presión sobre los hospitales, particularmente en Daca, donde se han reportado dificultades para encontrar camas disponibles. El dengue se ha extendido además a los 64 distritos del país, aunque la capital continúa concentrando una parte importante de los casos.

Agosto fue el mes con mayor número de casos registrados hasta ahora durante 2026 y especialistas consideran que septiembre podría ser todavía más complicado. Un modelo de vigilancia citado por expertos estima que, si la tendencia actual continúa, las hospitalizaciones podrían superar las 30 mil durante septiembre.

La situación también se refleja en el aumento de las defunciones. De los 117 fallecimientos acumulados, 43 ocurrieron durante agosto y otros 20 en los primeros seis días de septiembre, de acuerdo con los registros sanitarios citados por medios locales.

Ante el repunte, el gobierno de Bangladesh ha intensificado las campañas de limpieza y concientización para eliminar lugares donde pueda acumularse agua y reproducirse el mosquito Aedes, transmisor del dengue.

Especialistas han señalado que las labores de prevención deben enfocarse en eliminar los criaderos del mosquito y no depender únicamente de la fumigación. También han advertido que las condiciones climáticas podrían favorecer la transmisión de la enfermedad hasta octubre.

El brote ocurre mientras el sistema sanitario de Bangladesh también enfrenta un fuerte brote de sarampión, lo que añade presión a hospitales que ya están atendiendo un elevado número de pacientes.