La industria automotriz, el acero y el aluminio se mantienen entre las principales preocupaciones del Gobierno de México en las negociaciones comerciales con Estados Unidos, debido a los aranceles que enfrentan estos sectores y a la necesidad de mejorar sus condiciones de acceso al mercado estadounidense.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, identificó estas actividades como los puntos prioritarios del diálogo bilateral, al término de una comparecencia privada ante senadores este martes 20 de octubre. El funcionario señaló que continúan las conversaciones para conseguir una reducción de los gravámenes y brindar mayor certidumbre a las empresas que dependen del intercambio comercial entre ambos países.
Uno de los principales pendientes es la aplicación de aranceles bajo la Sección 232 de la legislación estadounidense, que permite imponer medidas comerciales por motivos de seguridad nacional. Estas disposiciones han afectado a las exportaciones mexicanas de vehículos, acero y aluminio, por lo que el Gobierno mexicano busca modificar las condiciones actuales.
En el caso de la industria automotriz, México pretende reducir la carga arancelaria y mejorar el trato que reciben los vehículos producidos en el país frente a los fabricados en otras naciones. La negociación también considera mecanismos para reconocer el contenido regional y las piezas utilizadas en la manufactura.
Para el acero y el aluminio, la prioridad consiste en reducir los gravámenes que encarecen las exportaciones y afectan la competitividad de las empresas mexicanas. Estos sectores tienen una relación estrecha con las cadenas productivas de América del Norte, por lo que las decisiones de Washington pueden repercutir tanto en fabricantes nacionales como en compañías estadounidenses que utilizan insumos mexicanos.
Ebrard también señaló que las investigaciones comerciales abiertas por Estados Unidos bajo la Sección 301 forman parte de los asuntos que siguen pendientes en la relación económica bilateral. Este mecanismo permite investigar prácticas comerciales de otros países y puede derivar en medidas arancelarias.
Las conversaciones ocurren en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), proceso en el que ambos gobiernos buscan definir condiciones para el intercambio comercial y reducir la incertidumbre que enfrentan las empresas.
Aunque México mantiene gestiones para obtener mejores condiciones, todavía no existe un acuerdo definitivo que resuelva los aranceles aplicados a los sectores señalados. Por ello, la industria automotriz y las ramas siderúrgica y del aluminio permanecen bajo atención mientras avanzan las negociaciones con el Gobierno de Donald Trump.



































