El aseguramiento de máquinas tragamonedas ilegales, conocidas como “maquinitas”, ha registrado un incremento en distintas regiones del país, como parte de operativos contra actividades vinculadas al crimen organizado.

De acuerdo con reportes de autoridades federales y estatales, estos dispositivos suelen ser utilizados como una fuente de financiamiento para grupos delictivos, además de operar fuera de la regulación fiscal y sin controles legales.

En diversos operativos recientes, fuerzas de seguridad han decomisado decenas de estas máquinas en establecimientos comerciales, tienditas y espacios públicos, principalmente en estados con alta presencia del crimen organizado.

Las autoridades han advertido que este tipo de equipos no solo fomentan el juego ilegal, sino que también pueden estar relacionados con delitos como extorsión, lavado de dinero y cobro de piso, ya que en muchos casos los negocios son obligados a instalarlas.

Además del impacto en la seguridad, especialistas señalan que las “maquinitas” representan un riesgo social, ya que suelen estar al alcance de menores de edad y fomentan la ludopatía desde edades tempranas.

El crecimiento en su decomiso responde a una estrategia nacional para debilitar las finanzas del crimen organizado, atacando fuentes de ingresos que operan en la informalidad.

Autoridades han reforzado inspecciones y cateos en distintos puntos del país, lo que ha permitido detectar redes de distribución y operación de estos dispositivos.

Aunque no existe una cifra única nacional actualizada, los reportes indican un aumento sostenido en los decomisos durante los últimos meses, reflejando la expansión de esta práctica ilegal.

El gobierno federal ha reiterado que continuará con estos operativos para frenar el uso de estas máquinas y reducir su impacto en la seguridad pública.