En el marco de la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), especialistas advirtieron que un esquema de revisiones anuales podría convertir al acuerdo en un “T-MEC zombie”, generando incertidumbre y frenando inversiones en el país.
De acuerdo con el análisis difundido, el principal riesgo es que no se logre una renovación integral del tratado en 2026, lo que activaría un mecanismo de revisiones año con año sin una extensión clara de largo plazo.
Este escenario, aunque permitiría mantener vigente el acuerdo comercial, implicaría una falta de certidumbre jurídica para empresas e inversionistas, quienes dependen de reglas claras para tomar decisiones a largo plazo.
El propio diseño del tratado establece que, si no hay consenso entre los tres países en la revisión de 2026, se iniciaría un periodo de revisiones anuales que podría extenderse hasta 2036, año en que el acuerdo expiraría si no se renueva.
Expertos señalan que esta dinámica prolongada de negociaciones constantes podría generar un entorno de desgaste e incertidumbre, particularmente en sectores clave como el automotriz, manufacturero y energético, altamente dependientes del comercio regional.
Si bien algunos análisis consideran que el tratado difícilmente se romperá debido a la integración económica de Norteamérica, también coinciden en que un esquema prolongado de revisiones podría ser utilizado como herramienta de presión política y comercial, especialmente por parte de Estados Unidos.
En ese contexto, el reto para México será lograr una renovación que garantice estabilidad y certidumbre, evitando que el T-MEC se convierta en un acuerdo vigente, pero debilitado en su capacidad de atraer inversiones.


































