Los dos funcionarios estadounidenses que murieron en la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, tras un operativo contra narcolaboratorios, pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de acuerdo con información revelada por el diario estadounidense The Washington Post.

El medio, citando a fuentes familiarizadas con el caso, señala que los agentes formaban parte de un equipo vinculado a labores de inteligencia en la lucha contra el narcotráfico, lo que confirma un mayor nivel de participación de Estados Unidos en operaciones de seguridad en México.

Los agentes viajaban junto a autoridades mexicanas tras participar en acciones relacionadas con el desmantelamiento de un laboratorio clandestino de drogas en la Sierra de Chihuahua.

El accidente ocurrió cuando el vehículo en el que se trasladaban cayó a un barranco en una zona serrana y posteriormente se incendió, lo que provocó la muerte de los cuatro ocupantes.

En el mismo hecho fallecieron el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera Cervantes, y el agente del Ministerio Público Manuel Genaro Méndez Montes.

Aunque autoridades locales habían señalado inicialmente que los estadounidenses fungían como instructores y asesores, el nuevo reporte apunta a que también estaban vinculados a labores de inteligencia estratégica en operativos antidrogas.

De acuerdo con reportes internacionales, los agentes no participaron directamente en el aseguramiento del laboratorio, pero sí en tareas de análisis, coordinación y apoyo previo.

El caso ha elevado la tensión política en México, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum afirmara que su gobierno no tenía conocimiento de la presencia de estos agentes en el país.

La mandataria anunció que se investigará si la operación violó la Ley de Seguridad Nacional, ya que la participación de personal extranjero en tareas de seguridad debe contar con autorización federal.

El hecho ocurre en un contexto donde, según medios estadounidenses, la CIA ha ampliado su participación en América Latina en temas de combate al narcotráfico, incluyendo intercambio de inteligencia, capacitación y uso de tecnología como drones.

Este nuevo elemento añade presión al debate sobre soberanía y cooperación bilateral entre México y Estados Unidos en materia de seguridad.