Las personas adultas mayores concentran tres de cada 10 fraudes bancarios en México, siendo los engaños telefónicos la principal vía utilizada por delincuentes para obtener datos y vaciar cuentas, de acuerdo con información de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Este tipo de fraude, conocido como “ingeniería social”, consiste en llamadas donde los estafadores se hacen pasar por empleados bancarios para alertar sobre supuestos cargos no reconocidos o problemas con tarjetas, con el objetivo de obtener información confidencial de las víctimas.
Autoridades han señalado que este sector es especialmente vulnerable debido a factores como menor familiaridad con herramientas digitales, confianza en las instituciones y, en muchos casos, falta de acompañamiento en el manejo de sus finanzas.
Datos recientes también muestran que los adultos mayores representan una proporción significativa de las reclamaciones por posibles fraudes, particularmente en casos de transferencias electrónicas o consumos no reconocidos.
Además de las llamadas telefónicas, los fraudes se han diversificado hacia mensajes de texto, redes sociales y correos electrónicos, lo que incrementa los riesgos para este grupo poblacional, que suele depender de pensiones o ahorros acumulados durante años.
Especialistas advierten que el crecimiento de estas prácticas refleja la necesidad de reforzar la educación financiera y las medidas de prevención, tanto desde las instituciones como en el entorno familiar, para evitar que más adultos mayores sean víctimas de estos delitos.
El aumento de estos casos también ha encendido alertas sobre la necesidad de mejorar los mecanismos de protección y atención a este sector, considerado uno de los más vulnerables frente al fraude financiero en el país.


































