La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lanzó críticas contra figuras de Hollywood luego de que varios artistas aprovecharan la ceremonia de los premios Grammy para cuestionar las políticas migratorias y al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). 

La funcionaria calificó como “muy irónico y triste” que celebridades —muchas de ellas con altos niveles de seguridad privada— ataquen a los agentes federales encargados de hacer cumplir la ley. 

Las declaraciones surgieron después de que artistas como Bad Bunny y otros ganadores expresaran posturas críticas contra ICE durante sus discursos, lo que evidenció la creciente tensión entre el mundo del entretenimiento y el gobierno estadounidense en torno a la política migratoria. 

El origen de la polémica

El cantante puertorriqueño Bad Bunny provocó una fuerte reacción al pedir “ICE out” durante la gala, mensaje que fue ovacionado por parte del público y que formó parte de una serie de protestas simbólicas, incluyendo prendedores con ese lema. 

Ante ello, Leavitt acusó al artista de intentar “demonizar a las fuerzas del orden” mientras vive en un entorno privilegiado y seguro, contrastando su estilo de vida con la labor de los agentes federales. 

Debate político y cultural

La controversia refleja una división más amplia en Estados Unidos, donde temas como la inmigración, la seguridad pública y el activismo de las celebridades se han convertido en puntos centrales del debate político. 

El discurso del músico también se da en un contexto de mayor escrutinio sobre las acciones de ICE y las políticas migratorias del gobierno, factores que han reavivado el activismo entre figuras del espectáculo. 

Hasta ahora, la discusión continúa generando reacciones tanto en la esfera política como en la cultural, especialmente ante eventos de gran visibilidad mediática donde los artistas suelen fijar postura sobre temas sociales.