Mientras en muchos países la Navidad se asocia con luces y regalos, en Noruega existe una tradición poco conocida que mezcla la celebración con antiguas creencias populares: esconder las escobas durante la Nochebuena.
La costumbre tiene su origen en leyendas que se remontan a tiempos precristianos, cuando se creía que los espíritus malignos y las brujas salían la noche del 24 de diciembre en busca de escobas para utilizarlas como medio de transporte. Para evitar atraer a estas presencias, las familias noruegas optaban por ocultar las escobas en lugares seguros dentro del hogar.
Aunque hoy en día la mayoría de las personas no cree literalmente en estas supersticiones, la tradición se mantiene como un gesto simbólico y cultural, especialmente en zonas rurales, donde las historias transmitidas de generación en generación siguen formando parte de la identidad navideña.
Historiadores señalan que esta práctica se fortaleció cuando las antiguas creencias paganas se mezclaron con la llegada del cristianismo, dando lugar a una Navidad cargada de rituales destinados a proteger el hogar durante la noche más larga del invierno.
Actualmente, esconder la escoba se vive como una curiosidad folklórica que recuerda el pasado mítico del país, y que convive con celebraciones modernas como cenas familiares, intercambio de regalos y decoraciones tradicionales.
Esta peculiar costumbre refleja cómo, incluso en sociedades altamente modernas, la Navidad sigue siendo un espacio donde conviven la fe, la tradición y el imaginario colectivo.



































