La noche del martes, el Estadio GNP Seguros se transformó en el epicentro de la música urbana y la cultura latina gracias a Bad Bunny, quien abrió su serie de ocho conciertos en la Ciudad de México como parte de su gira Debí Tirar Más Fotos World Tour. Miles de fanáticos, muchos acampando desde 72 horas antes, vivieron una experiencia sin precedentes llena de música, baile y emociones intensas.
Tan pronto como se apagaron las luces, el público estalló en vítores mientras Bad Bunny aparecía en el escenario principal. Abrió con una mezcla de éxitos y temas recientes que hicieron que el estadio entero se moviera al ritmo del reguetón, marcando un inicio frenético y vibrante. La sincronización de luces, pantallas gigantes y efectos especiales elevó la experiencia a un nivel casi cinematográfico.
Uno de los momentos más comentados fue la aparición del escenario secundario llamado “La Casita”, inspirado en la arquitectura y colores de Puerto Rico, la tierra natal de Bad Bunny. Este espacio sirvió no solo como escenario alterno, sino como un homenaje visual y emocional a sus raíces, permitiendo a los fanáticos conectarse aún más con el artista.
Bad Bunny ofreció un repertorio cuidadosamente curado que combinó clásicos como Yo perreo sola y Me porto bonito, temas recientes de su último álbum, incluyendo Pitorro de coco y Turista, y canciones exclusivas para México, generando momentos únicos para los asistentes. La energía del público fue ininterrumpida, con miles bailando y cantando cada tema, mientras Bad Bunny interactuaba con la multitud, generando una atmósfera de cercanía y celebración colectiva.
Durante la interpretación de BOKeTE, una ligera lluvia sorprendió a los asistentes y al artista. Bad Bunny, lejos de detener el show, continuó con total profesionalismo. Incluso sufrió una pequeña caída sobre la plataforma de “La Casita”, que convirtió en un instante cómico y fue recibida con aplausos y ovaciones de todo el estadio.
El concierto no solo fue un despliegue musical: fue una celebración de la cultura latina. Bad Bunny recordó la importancia de sus raíces, habló sobre la identidad y compartió con su público un mensaje de orgullo y unidad. Cada aplauso, cada canto colectivo y cada baile fueron reflejo de un fenómeno cultural que trasciende la música.
El operativo de seguridad desplegado incluyó más de mil agentes, drones y vigilancia en zonas aledañas al estadio para garantizar que los asistentes disfrutaran sin contratiempos de esta histórica apertura de conciertos.
La noche del 10 de diciembre quedará marcada en la memoria de todos los asistentes. Bad Bunny no solo ofreció un espectáculo musical; convirtió a CDMX en la capital mundial del perreo, demostrando por qué es el artista más escuchado del mundo en 2025 y consolidando su legado en la música urbana.



































