El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió cambiar el nombre del océano Atlántico o del Pacífico para incorporar su apellido, una propuesta que hizo durante un mitin político en Clarksville, Tennessee, y que se suma a sus iniciativas para modificar la denominación de lugares geográficos.

Durante el acto, celebrado el sábado 10 de octubre, Trump planteó dos posibles nombres: “océano Trump” u “océano de las Américas”. Su comentario provocó risas y aplausos entre los asistentes.

“Necesitamos un río y necesitamos un océano. Así que he estado pensando en el Atlántico o en el Pacífico. Lo llamaremos océano Trump u océano de las Américas”, expresó el mandatario, al presentar la idea en tono de broma.

La propuesta retoma una de las constantes de su discurso político: impulsar nombres que, según su visión, refuercen la identidad estadounidense y su legado. Sin embargo, el comentario no representa un cambio oficial en la denominación de ninguno de los dos océanos.

De Golfo de México a Golfo de América

La sugerencia se suma a otras iniciativas de Trump para modificar nombres geográficos. En enero de 2025, su administración impulsó el cambio de denominación del Golfo de México a Golfo de América para su uso oficial en Estados Unidos.

La medida generó controversia debido a que el nombre Golfo de México tiene una larga trayectoria histórica y es utilizado internacionalmente. Además, los cambios impulsados por Washington no obligan a otros países a adoptar las mismas denominaciones.

Trump también ha promovido modificaciones en otros nombres geográficos estadounidenses, como la restitución de la denominación Mount McKinley para la montaña de Alaska conocida oficialmente como Denali durante la administración de Barack Obama.

¿Puede Estados Unidos cambiar el nombre de un océano?

El gobierno estadounidense puede establecer denominaciones para su uso en documentos y mapas oficiales nacionales mediante los procedimientos correspondientes. Sin embargo, cambiar internacionalmente el nombre de un océano implica un escenario distinto, pues Estados Unidos no puede imponer unilateralmente una denominación al resto del mundo.

Por ahora, Trump únicamente planteó la posibilidad de llamar “océano Trump” o “océano de las Américas” al Atlántico o al Pacífico. No anunció una orden ejecutiva ni un procedimiento formal para concretar la propuesta.

La declaración vuelve a colocar en el debate sus iniciativas de renombramiento geográfico, que han generado reacciones y discusiones sobre el peso de la política en la designación de lugares con relevancia histórica e internacional.