En un movimiento que podría redefinir la política de seguridad global, el presidente Donald Trump anunció que ha instruido al Departamento de Defensa de Estados Unidos reanudar las pruebas de armas nucleares. Según el mandatario, la medida busca mantener la paridad estratégica frente a Rusia y China, quienes han reforzado sus arsenales nucleares en los últimos años.

Trump afirmó en sus redes sociales que “debido a los programas de prueba de otros países, he ordenado al Departamento de Defensa iniciar la prueba de nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. El proceso comenzará de inmediato. Rusia está en segundo lugar, y China es un tercero lejano, pero lo alcanzaremos en cinco años”.

Estados Unidos no realiza pruebas nucleares explosivas desde 1992, y la orden representa un cambio radical en la política estadounidense. Hasta el momento, no se ha precisado si las pruebas implicarán explosiones nucleares, ensayos subcríticos o pruebas de misiles con capacidad nuclear.

Expertos en control de armamento han advertido que la reanudación de pruebas podría desatar una nueva carrera armamentista, socavar tratados internacionales como el Comprehensive Nuclear-Test-Ban Treaty y aumentar la inestabilidad global.

Reacciones internacionales

• China señaló que espera que EE.UU. cumpla sus compromisos internacionales respecto al moratorio sobre pruebas nucleares y preserve el equilibrio estratégico global.

• Rusia advirtió que cualquier acción fuera de los acuerdos podría generar respuestas y destacó que sus recientes pruebas no constituyeron detonaciones nucleares.

• Organizaciones estadounidenses de control de armas consideran la medida innecesaria y riesgosa desde el punto de vista técnico y político.

La decisión llega en un momento de creciente tensión internacional, justo antes de una reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Busan, Corea del Sur. La acción del mandatario estadounidense busca mostrar fuerza militar y asegurar que EE.UU. se mantenga en igualdad estratégica ante posibles conflictos.

Por ahora, la administración no ha detallado el calendario ni los métodos de las pruebas, y será clave observar cómo responden Rusia y China en los próximos días. Además, la medida podría generar debates en el Congreso sobre seguridad, presupuesto militar y compromisos internacionales de no proliferación.