El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este martes una declaración polémica en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Irán, exhortando a países extranjeros, especialmente aquellos que no han apoyado la intervención militar estadounidense, a tomar acciones directas respecto al Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo. 

Trump escribió en su red social que a los países que “no pueden conseguir combustible debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz”, como el Reino Unido y Francia, se les debería sugerir primero comprar petróleo estadounidense y, segundo, reunir “coraje” para dirigirse al estrecho y “simplemente tomarlo” por su propia cuenta. 

El Estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, es clave para el transporte de hidrocarburos —por él pasa aproximadamente una quinta parte del crudo mundial— y su cierre parcial por parte de fuerzas iraníes ha contribuido a aumentar los precios del petróleo y a generar tensiones globales. 

Trump también criticó a Francia por negar el uso de su espacio aéreo a vuelos con suministros militares hacia Israel y sostuvo que Estados Unidos “no estará allí para ayudar” a países que no se han involucrado en el conflicto como él esperaba. 

Estas declaraciones se producen en medio de reportes de que Trump estaría dispuesto a poner fin a la guerra con Irán incluso si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, argumentando a sus asesores que una misión para forzar su reapertura prolongaría el conflicto más allá de sus objetivos temporales. 

La llamada de Trump ha sido vista como una crítica directa a aliados europeos que han optado por no participar militarmente en las operaciones en Medio Oriente, y plantea un nuevo reto diplomático en un momento en que el comercio internacional de energía y las relaciones transatlánticas están tensas por la situación en el Golfo.