Este miércoles 10 de diciembre, Trump redobló la presión sobre México al exigir que “de inmediato” se atiendan los problemas de agua y alcantarillado que, según él, representan “una verdadera amenaza” para los estados fronterizos del país vecino, como Texas y California.
Según su más reciente mensaje en su red social, acompañado de un video que acusa vertidos de aguas negras sin tratar al Río Tijuana, Trump afirma que esa contaminación pone en riesgo la salud de comunidades estadounidenses —y advirtió que estas deficiencias hidráulicas forman parte de una deuda estructural que México mantiene con Estados Unidos.
El reclamo no se limita solo a saneamiento: también se enmarca en la disputa por el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944. Trump sostuvo que México debe entregar —antes del 31 de diciembre— al menos 246.6 millones de metros cúbicos de agua, parte de un déficit acumulado que, según él, suma 986.4 millones en los últimos cinco años.
Con esta exigencia, el mandatario estadounidense amenaza con imponer un arancel del 5 % a productos mexicanos si no hay cumplimiento inmediato.
Por su parte, el gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, reconoce la tensión pero advierte que la entrada en vigor del tratado incluye mecanismos de flexibilidad ante sequías y limitaciones operativas. Asegura estar dispuesta a cumplir, pero sin comprometer el abasto para su población ni renegociar el acuerdo.



































