El presidente de Estados Unidos Donald Trump presentó este lunes una iniciativa internacional que ha sido descrita como un “Consejo de Paz”, un organismo que, según sus promotores, tendría el objetivo de apoyar la estabilidad y la reconstrucción en la Franja de Gaza y otros escenarios de conflicto.
La propuesta ha generado atención global por su formato y por la manera en que se busca financiar: según documentos consultados por medios internacionales, Trump plantea que los países que deseen obtener un asiento permanente en este consejo deberán pagar alrededor de mil millones de dólares. La idea, según la propuesta, es que la organización funcione con miembros que aporten recursos económicos para sostener sus operaciones.
En paralelo, la iniciativa ha sido criticada por actores internacionales, especialmente por Israel, que ha cuestionado la creación de un órgano alterno a las estructuras tradicionales de diplomacia y seguridad. La invitación a formar parte del consejo incluye a líderes de distintos países, entre ellos Rusia, lo que ha generado controversia en un contexto donde la guerra en Ucrania y la tensión con Moscú siguen siendo temas centrales en la agenda internacional.
El proyecto también contempla que Trump asuma un papel de liderazgo en la estructura, incluso como presidente inaugural del consejo, con facultades para decidir la composición y el funcionamiento del organismo. Esto ha generado cuestionamientos sobre el carácter privado o político del proyecto y sobre la legitimidad de un exmandatario para proponer una institución con potencial impacto global.
La iniciativa se da en un momento de alta tensión en Oriente Medio, con el conflicto en Gaza como eje principal, y llega justo cuando la comunidad internacional debate la ruta de reconstrucción y las condiciones para un posible cese de hostilidades. La propuesta de Trump se suma a otros esfuerzos diplomáticos, pero destaca por su carácter poco convencional y por el modelo de financiamiento propuesto.
Aunque Trump ha difundido la idea como un mecanismo para promover la paz, analistas y gobiernos han señalado que la propuesta enfrenta retos de legitimidad, viabilidad y aceptación internacional, y que la falta de un respaldo claro de organizaciones multilaterales puede limitar su alcance.


































