El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene discusiones activas con su equipo de seguridad nacional sobre la posible compra de Groenlandia, el vasto territorio ártico que forma parte del Reino de Dinamarca y, por ende, de la OTAN. Así lo confirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, durante una conferencia de prensa el miércoles.
Trump ha expresado interés en Groenlandia principalmente por sus recursos minerales y su ubicación estratégica en el Ártico, que permitiría a EE. UU. contrarrestar la presencia de Rusia y China en la región. Leavitt afirmó:
“El presidente ha sido muy claro con el mundo: considera que es en el mejor interés de Estados Unidos disuadir la agresión rusa y china en el Ártico, y por eso su equipo está analizando cómo sería una posible adquisición.”
Además, destacó que la primera opción del presidente siempre es la diplomacia, pero que “todas las opciones están sobre la mesa”, lo que incluye la posibilidad de una acción militar, aunque no existe un plan concreto de invasión.
Groenlandia y Dinamarca han rechazado la idea de una venta y han subrayado que la soberanía del territorio debe decidirse por su propio pueblo.
- La retórica de Trump ha generado preocupación entre aliados europeos y miembros de la OTAN, ya que cualquier intento de control forzado podría poner en riesgo la cooperación transatlántica.
- El presidente estadounidense reiteró su compromiso con la OTAN, asegurando que Estados Unidos seguirá apoyando la alianza, incluso si algunos aliados no cumplen con sus compromisos.
- Si Estados Unidos avanzara con la compra o un acuerdo de control de Groenlandia, implicaría:
- Mayor control estadounidense sobre la región ártica y sus recursos estratégicos.
- Potencial tensión diplomática con Dinamarca y Europa, así como con la propia OTAN.
- Debates internos en EE. UU., donde algunos legisladores republicanos ya califican la opción militar como “inapropiada”.



































