El presidente de **Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva en la Casa Blanca que clasifica al fentanilo ilícito y a sus químicos precursores como “armas de destrucción masiva” (Weapon of Mass Destruction).  

Trump describió al fentanilo como “más cercano a un arma química que a un narcótico”, debido a su extrema potencia: una dosis tan pequeña como unos pocos miligramos puede resultar letal.  

El gobierno estadounidense pasa del enfoque tradicional de salud pública a uno de seguridad nacional para combatir la crisis de opioides.  

La medida permite activar herramientas de seguridad nacional, endurecer penas, ampliar sanciones financieras y coordinar la respuesta federal similar a la usada con amenazas químicas.  

Agencias como el Departamento de Justicia, Seguridad Interna y Defensa podrán trabajar con mandatos ampliados contra el tráfico y la producción de fentanilo.  

Aunque varían según las fuentes, los datos oficiales citados señalan que decenas de miles de personas mueren cada año en EE. UU. por sobredosis vinculadas al fentanilo y otros opioides sintéticos.  

El gobierno ha señalado que esta crisis ha alcanzado proporciones consideradas inaceptables para la seguridad del país, lo que motivó la medida.  

La clasificación de una droga como “arma de destrucción masiva” es inusual y refleja una postura política dura por parte de la Casa Blanca, dado que este término se usa típicamente para armas químicas, biológicas o nucleares.  

Trump ha vinculado el flujo de fentanilo con cárteles de drogas organizados y ha enfatizado la necesidad de una ofensiva más amplia para reducir su impacto en comunidades estadounidenses.