El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el anuncio de Toyota sobre el traslado de parte de su producción desde México hacia territorio estadounidense, en medio de su política para fortalecer la manufactura nacional.

La automotriz japonesa confirmó una inversión de aproximadamente 3 mil 600 millones de dólares para expandir su planta en San Antonio, Texas, donde se fabricarán unidades de la camioneta Tacoma que actualmente se producen en México.

Este movimiento permitirá la creación de alrededor de 2 mil nuevos empleos en Estados Unidos, como parte de una estrategia que busca reforzar la producción local ante las presiones comerciales y arancelarias impulsadas por la administración de Trump.

El mandatario estadounidense ha promovido políticas para incentivar que empresas automotrices regresen su producción al país, incluyendo aranceles a vehículos importados y revisiones al tratado comercial con México y Canadá, lo que ha generado incertidumbre en el sector.

A pesar del traslado, Toyota aclaró que mantendrá operaciones en México, incluyendo plantas clave como la de Guanajuato y Baja California, por lo que el cambio será parcial y no implica una salida total del país.

Analistas señalan que este tipo de decisiones reflejan el impacto de la política comercial estadounidense en la industria automotriz de Norteamérica, donde las cadenas de producción están altamente integradas entre los tres países.