El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como una victoria para su país y para Irak la salida de las últimas tropas estadounidenses del territorio iraquí, después de que Washington concluyera oficialmente este miércoles la misión de la coalición internacional contra el Estado Islámico (ISIS).
Trump celebró el retiro mediante un mensaje publicado en Truth Social y posteriormente habló del tema durante un acto en la Casa Blanca. Señaló que las últimas fuerzas estadounidenses abandonaron Irak de manera ordenada y sostuvo que la salida representa también una derrota decisiva para ISIS.
“Este día es una victoria para Estados Unidos. Es una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre el EI”, afirmó el mandatario, quien atribuyó a su primera administración el debilitamiento del grupo yihadista.
Trump también destacó al primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, a quien describió como un nuevo y destacado dirigente del país. El presidente estadounidense sostuvo que Washington había respaldado al funcionario desde el comienzo de su gestión.
La salida de las tropas se concretó desde la Base Aérea de Erbil, en la región autónoma del Kurdistán iraquí. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que la retirada de personal y equipo militar terminó este miércoles 30 de septiembre y señaló que el movimiento forma parte de una transición hacia una relación bilateral de defensa entre Washington y Bagdad.
Con este repliegue concluye formalmente la Operación Resolución Inherente en Irak, misión que comenzó en 2014 para apoyar a las fuerzas iraquíes frente al avance del Estado Islámico.
Sin embargo, el retiro no significa el fin de la cooperación militar entre ambos países. Estados Unidos mantendrá una relación bilateral de defensa con Irak, mientras que la coalición conservará su estructura para continuar las operaciones contra ISIS en Siria desde su nuevo cuartel general en Jordania.
La salida de este miércoles cierra una etapa marcada por más de dos décadas de presencia militar estadounidense en Irak.
Las fuerzas de Estados Unidos invadieron el país en 2003 para derrocar al entonces presidente Saddam Hussein. El despliegue concluyó formalmente en 2011, pero Washington regresó en 2014, después de que el Estado Islámico conquistara amplias zonas de Irak y Siria.
La nueva misión estadounidense tuvo como objetivo apoyar a las fuerzas iraquíes en el combate contra el grupo yihadista. Con el paso de los años, la operación pasó de las acciones de combate a labores de asesoría, entrenamiento, inteligencia y apoyo logístico.
En 2024, los gobiernos de Estados Unidos e Irak acordaron poner fin progresivamente a la misión de la coalición en territorio iraquí. La ejecución del acuerdo correspondió a la administración de Trump.
Durante sus declaraciones, Trump aprovechó para contrastar la retirada de Irak con la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán en 2021, durante la administración de Joe Biden.
El presidente sostuvo que, a diferencia de Afganistán, donde Estados Unidos dejó equipo militar y murieron 13 integrantes de sus fuerzas armadas durante el caótico repliegue de Kabul, la salida de Irak se realizó de manera ordenada.
Trump describió la presencia militar estadounidense en Irak como una operación costosa y afirmó que había llegado el momento de que Estados Unidos abandonara el país.
“Tuve la opción de quedarme o irme, y sentí, sin ninguna duda, que era hora de que Estados Unidos regresara a casa”, expresó el mandatario.
Aunque el gobierno estadounidense presenta el cierre de la misión como la culminación de una operación contra ISIS, la retirada también genera interrogantes sobre la seguridad futura de Irak.
Funcionarios y especialistas iraquíes han advertido sobre el riesgo de que grupos armados respaldados por Irán incrementen su margen de acción o de que las células remanentes del Estado Islámico aprovechen el cambio para reorganizarse.
Reuters reportó que algunos responsables de seguridad iraquíes consideran que la salida estadounidense podría generar un vacío de seguridad, particularmente porque las fuerzas estadounidenses proporcionaban capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
El Estado Islámico perdió el territorio que controlaba en Irak y Siria hace varios años, pero mantiene células clandestinas en la región. Por ello, uno de los principales retos para Bagdad será mantener la capacidad de sus fuerzas de seguridad para detectar y contener posibles reagrupamientos.
El Pentágono, por su parte, señaló que Estados Unidos continuará proporcionando entrenamiento e inteligencia a las autoridades iraquíes para evitar que ISIS vuelva a establecerse en territorio del país.
La retirada representa así el cierre formal de la misión militar estadounidense en Irak, pero no el final de la relación de seguridad entre Washington y Bagdad. Mientras las fuerzas iraquíes asumen un papel central en la seguridad del país, Estados Unidos mantendrá cooperación militar y concentrará su misión contra ISIS en Siria.



































