El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país comenzó el proceso de limpieza de minas en el Estrecho de Ormuz, en medio de la creciente tensión en la región del Golfo Pérsico.
A través de sus redes sociales, el mandatario señaló que esta acción se realiza como “un favor a todos los países del mundo”, mencionando a naciones como China, Japón, Corea del Sur, Francia y Alemania, a quienes también criticó por no asumir este tipo de tareas.
Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación amplia e independiente por parte de fuentes internacionales o del propio gobierno estadounidense que detalle el alcance real de esta supuesta operación militar en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
En contraste, autoridades de Irán han rechazado las declaraciones, asegurando que no hay evidencia de una operación de desminado en curso por parte de Estados Unidos en la zona.
El anuncio se da en un contexto de alta tensión geopolítica en el Golfo, donde el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— se ha convertido en un punto crítico debido al riesgo de interrupciones en el suministro energético global.
Reportes recientes han advertido sobre la posible presencia de minas marinas y restricciones a la navegación en la zona, lo que ha elevado la preocupación entre mercados internacionales y gobiernos ante un posible escalamiento del conflicto.
Especialistas señalan que una operación de limpieza de minas implicaría una intervención directa en un entorno altamente sensible, lo que podría aumentar las tensiones entre Washington y Teherán, así como generar reacciones de otros actores internacionales.
Hasta ahora, el escenario se mantiene incierto, con versiones encontradas sobre la situación en el estrecho, en medio de un conflicto que continúa evolucionando y que mantiene en alerta a la comunidad internacional.


































